En el desierto, el sol siempre es el rey. Gobierna, ilumina y hace arder su reino, haciendo que el aire sea asfixiante, casi irrespirable. Es ahí donde el movimiento no existe, provocando que el tiempo se arrastre de forma lenta.

Con esas condiciones, es muy posible que el caminante, en esos territorios, experimente alucinaciones, imágenes inconexas y sin sentido que pueden ser mensajes del astro rey, un diablo de luz que provoca deseo de oscuridad.

Si se experimentan esas imágenes, lo mejor es que vayan acompañadas de la música de The Myrrors, banda originaria de Arizona de gran bagaje musical cuyo último álbum, “Arena negra”, alberga un sonido, profundo, oscuro y espeso, que provoca enganche desde el primer minuto.

Sus composiciones viajan desde la psicodelia sesentera hasta un garage rock armonioso que no olvida el poso stoner, destacando el alucinógeno arranque del disco con la canción “Arena negra” y el chamanismo de “Juanito Laguna duerme con los grillos”.

Mención aparte se encuentran el free jazz, entre el desierto y el espacio “a lo Spiritualized”, de “Dome house music” y el periplo musical vivido en tres partes llamado de “The forward path”, donde el crescendo, hipnótico y psicodélico, está asegurado.

Si quieres experimentar el lugar más profundo del sol y sentir que tus pensamientos cobran vida, “Arena negra” es la música que te ayudará en el viaje.

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