Reconocemos que había hambre – en verdad, mucha hambre – por echarnos a la boca este disco. Ya lo veíamos desde sus ep’s, Apartamentos Acapulco era cosa seria y bien hecha. Así que,  el debut en formato larga duración había que tomarlo con relativa distancia y cierta suspicacia – nuestro gato es enemigo de los hypes – ante el alto listón que habíamos colocado nosotros mismos tras lo escuchado en los correspondientes singles de adelanto Juan sin miedo y Qué quieres de mí.

Pero el listón, la suspicacia y la distancia se marchan a Sebastopol ante las canciones de este Nuevos Testamentos, disco que – mejor decirlo ya y nos dejamos de zarandajas – va a estar entre los mejores discos de la cosecha indie nacional de este año.

El grupo granadino ya no es promesa ni de un día, ni de un disco. Apartamentos Acapulco es un hecho consumado que toca la fibra a todo aquel que siente apego por las historias sentimentales cercanas y vividas, a todos los que sentimos la piel “de vellopunta cuando alguien narra una historia la cual hemos vivido una vez. O más de una, ya que somos seres humanos amigos de las piedras del camino.

Dejando de lado temas ya conocidos pero “rediseñados para la ocasión como Bing bong o El almendro (nuestro motor), las nuevas canciones siguen el dictamen del grupo en cuanto a sonido y lírica. Bájate a la fuente (Canción de Sergio), La langosta o Posible final – canción inédita incluida en su edición en cd – transitan entre el pop de espacios siderales y noisepop de años pretéritos aderezado con la dinámica de unos, pongamos por ejemplo, Galaxie 500 disfrazados de astronautas.

Llegados al cómputo final tras varias escuchas, se puede decir que estos mandamientos de noise y shoegazer pop son el perfecto paso hacia delante y evolucionado de un grupo que, jugando con su cancionero, de “posible final” tiene poco. Más bien, admirable y precioso comienzo.

Canción Miau! Miau!: “Scarlett”

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